Raúl Scalabrini Ortiz

Periodista, político, escritor, hombre de Buenos Aires "...en su amor a la ciudad, jamás desmentido..." como él mismo alguna vez se definiera, fue un observador profundo de la realidad argentina y un pensador intensamente comprometido con ella. ("...creer: he allí la magia de la vida..."). 

Acentos de una soledad, prosa poética de una indecible nostalgia, constituye el final de El hombre que está solo y espera, seguramente su obra más recordada, Premio Municipal de Literatura y 3er Premio Nacional de Letras (1931).

Acentos de una soledad

Has vuelto sin llegar. Ignoro el camino en que te buscaron mis noches y la desesperada intensidad de luz que mis ojos disiparon. Pero sé que mi súplica no amansará tu silencio ni descubrirá la soledad latitud en que resides.
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Tu espejismo abrevia las perspectivas dilatadas, tu presentimiento apocopa las distancias sin fatiga y en tu esperanza reposan los cansancios.

Vives a mi lado como la sombra, y como la sombre te escurres, permaneciendo.

De ajeno en tu espera vivo. Comprendes lo que en lenguajes comprensibles hablo, pero no la emoción que se detiene en el imperceptible estremecimiento de mi mano.
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Sembrador sin sembradío, mis palabras se acomodan en cualquier mañana o se quedan sin sentido en el umbral de un zaguán, apabulladas por mi reflexión. "Tú también te irás, soñadora, soñando". O "una nube de tristeza empaña su alegría". Soy un niño que no puede serlo. Soy un indigente sembrador sin sembradío.
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¡Cuántas cosas que no hubiera hecho hice al buscarte! ¡Cuántos ojos miré creyendo que eran los tuyos!

¡Cuántos labios besé creyendo que eran tus labios! ¡Cuánta palabra innecesaria dije, creyendo que tú me oías!

Una imagen destruida se aviva en la espera y es el origen de otra imagen. Hay un horizonte para cada desesperación. Más de lo que hice, ¿qué haré? No lloré, no reí, no canté, por si tu entendías mi llanto, mi risa o mi canto.

Esta primavera será, me decía en cada una, y las primaveras pasaron desmenuzando ilusiones. Este otoño y los otoños fracasaron. Ya no sé los años de mi edad.