Mi escuela de Galvez
 José Pedroni


Imposible sería, en esta sección de nuestra revista destinada a la poesía y el diálogo, no recordar a José Pedroni , ese “hermano luminoso”, autor de obras tan llenas de calidez humana y compromiso social como “Gracia plena”, “Cantos de hombre”, “Canto a Cuba”, “El pan nuestro”, “Poemas y palabras”, y “Otros poemas”.
De esta última recopilación precisamente hemos tomado este maravilloso soneto en donde el autor expresa con singular belleza la creación de un ámbito.
Dedicado a la Escuela Fiscal nro 290, este poema fue leído por el autor en el acto de clausura de la Asamblea Latinoamericana de Educación en septiembre de 1965, en Santa Fe, su provincia natal.
Transcribimos a continuación la poesía cuyo título encabeza esta presentación:



Mi escuela, aquella escuela, no tenía,
ni nombre ni linaje, y ya no existe.
Si digo que la quise mentiría.
Fue ella quién amó a su niño triste.

Para alegrarme abría su ventana
por donde entraba el campo con su aroma;

se ponía a reír en la campana
o se echaba a volar con la paloma.

Si digo que la quise no diría
que nunca le llevé ninguna cosa,
que siempre le quité lo que tenía.

Pudo llamarse escuela de la rosa,
porque daba su flor y sonreía,
abría su ventana y era hermosa.