martes, 10 de julio de 2012

Fe
Ana Emilia Lahitte

Hace algunos años, en su carta sobre el humanismo, Heidegger explicaba que el hombre es el guardián del ser. Estar en la luz del ser, reconocer esa realidad no escondida, eran el modo peculiar de existir participando en la verdad, con una especial sensibilidad por el misterio que en cada ser concreto se revela.

Muchas veces en mis clases he tratado de reflexionar sobre esas palabras y lo que con ellas se decía. Siempre entendí que trataban de penetrar el inaferrable milagro del encuentro y descifrar aperturas especialmente complejas de lo humano.

Descubro ahora, en un maravilloso libro de poemas de esa extraordinaria mujer que es Ana Emilia Lahitte, duplicado, acaso sin saberlo, el sentido heideggeriano del ser no escondido. Y cómo la realidad se desnuda diáfana cuando la palabra del poeta la acoge, reverente, recobrando el sentido final de toda poesía.

Con palabras breves, casi mágicas, desvelando el silencio y llenándolo de voces insistentes: con frases en las que cada palabra abre las compuertas de lo inefable; con un universo entero de penetraciones y de sugerencias; decisiones últimas y revelaciones abismales (confidencias, asombros, plegarias), Ana Emilia Lahitte ha construido este excelente libro.

De cuya fascinación es imposible apartarse, porque va más allá de lo estético; toca el núcleo de la existencia dialógica, se filtra por los confines de lo numinoso.

Una década de su producción poética: mar, naufragios, infierno, amor, certidumbre y miedo, amantes y agonías, el tiempo, ese desierto demasiado extendido, se proyecta como una mirada perpleja hacia el ser que lo trasciende, va recuperando, paso a paso, la inefable dimensión del misterio.


Fe
Ha de haber
algo más.
Tiene que haberlo.
¿Detrás del llanto?
No.
Detrás del último
instante
en que creemos.


Nota: Ana Emilia Lahitte nació y vive en La Plata. Su obra –traducida a varios idiomas- es mundialmente reconocida. Sus libros más importantes son Los abismos (Pluma de Plata del PEN Club Internacional) y Los dioses oscuros (Primer Premio Nacional de Poesía por la Provincia de Buenos Aires). Su taller de poesía  ha formado y forma a diferentes generaciones de poetas.