lunes, 3 de septiembre de 2012

Manuel Castilla


Ha sido uno de los grandes poetas argentinos. Desde las raíces de su Salta natal, buscando el amor, orillando el cielo, envuelto entre los pájaros, el ocaso y la lluvia. Conocedor de Dios, “…ciego y doliente, pero jubiloso…” de las altas nubes, de la niebla y el árbol, su poesía –muchas veces cantada junto a la guitarra de Eduardo Falú- constituye una de las expresiones más formidables de un diálogo intimista y profundo hecho de silencio y de palabra.

Agua de lluvia (1941), luna muerta (1944), La tierra de uno (1951), Norte adentro (1954), El cielo lejos (1959), Posesión entre pájaros (1966), El verde vuelve (1970) y Triste de la lluvia (1977), constituyen sus obras más notables.

Manuel J. Castilla mereció el Gran premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores en 1973, el Gran premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura correspondiente al trienio 1970-1972 y el Primer Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación correspondiente al trienio 1973-1975.

El bellísimo poema que sigue pertenece al primero de sus libros escrito en plena juventud.



Tu recuerdo


Ando por tu recuerdo por las tardes
soleadas del otoño.
Tu recuerdo está en la nube blanca
o en el trino que oigo.

No sé por qué
te busco en cada tarde, cuando me siento solo.

Y pienso que de nuevo estás conmigo
en medio de las horas
por lo que, a veces,
mi palabra te nombra.


Tu recuerdo
me lleva de la mano en el otoño.

En el tiempo detenido…
tu recuerdo es sonoro.

Un día me hallarán por el camino
de una ciudad lejana.
Y seré como un sueño caminando
bajo la luna clara.

Un día me hallarán…cuando los grillos
…estén llamando al alba.

Cuando todas las lunas se descuelguen
en las sendas andadas
Cuando cave muy hondo, como nunca
la voz de la nostalgia.

Un día me hallarán por el campo
con el alma angustiada.
Y será tu recuerdo
una rosa en el alba.

Cuando estén las campañas de los grillos
acribillando al alba…