jueves, 3 de mayo de 2018


Me descuidé un instante

Me descuidé un instante. Un segundo.
El susurrar apenas de una brisa.
Un hálito de tiempo. La indivisa
porción del aire azul en el trasmundo.

Y fue un descuido atroz, mortal, profundo,
porque perdí de pronto mi sonrisa.
Porque cayó borrada la divisa
de mi joven amor, y de mi mundo.

Me descuidé una luz, y temblorosa
el alma envejeció. Era la rosa
de mi mañana alegre y arrogante

rodando en el abismo sin medida.
Fue el final de mi tiempo y de mi vida.
Un grito fue. Me descuidé un instante.

(Rostros de amor. Ed. Vinciguerra, 2006)