La crítica hace al hombre, de Remy Kwant


El tema de la crítica, es decir, el tema de la necesidad de discernir  que se presenta al hombre como dimensión constitutiva de su propia libertad, aparece recurrentemente en la obra de este profundo pensador holandés.

Junto con la facticidad, esto es, junto a la situación en la que arraiga toda definición existencial y aún todo el compromiso de existencia, la crítica se constituye en uno de los dos pilares de su reflexión antropológica.

Esto que ya se advierte claramente en su Filosofía Social, se plantea también de modo especialmente intenso y acaso todavía más específicamente en esta otra obra, cronológicamente muy cercana a la otra y con la que se integra conceptualmente, de manera manifiesta.

Kwant desarrolla el tema aquí en cinco capítulos, que tratan sucesivamente sobre: el ser de la crítica, los niveles de la crítica, la crítica y el desenvolvimiento vital moderno, la crítica de las normas y la crítica en la práctica.

El argumento unitivo y central de todos ellos es el que a lo largo del libro se insinúa reiteradamente: sólo hay un ser en el horizonte de la crítica y es el hombre.

Únicamente el hombre puede ser llamado a responder: y el discernir críticamente es, antes que nada, una respuesta. "El objeto de la crítica es el hombre responsable y todo lo que de él depende, pero sólo en la medida que depende de él". (pág. 13).

Esto da lugar por supuesto a variadas dificultades: el problema de los hechos no conscientes y el de los movimientos vitales colectivos, por recordar a dos de los que Kwant examina más prolijamente.

La crítica propone un conocimiento de lo fáctico pero desde las instancias de la norma ("es el enjuiciamiento de lo fáctico a la luz de la norma”) (p. 17). Y esto representa un doble orden de problemas: la relación que en el juzgar se traza entre la norma y el hecho (especialmente delicado porque "las normas rebasan en esencia el orden de la facticidad" (p .21) y el posible enjuiciamiento de la propia norma (la norma como objeto de juicio crítico),  punto éste en donde la tensión crítica asume niveles auto contradictorios, porque "desde el momento en que se ponen en duda unas normas con arreglo a las cuales se ejerce una crítica, se hace ya toda (esa) crítica imposible " (p. 19).

La crítica es, así, algo más que emitir un juicio dado a partir de la facticidad de lo dado mismo. "No se trata de confirmar lo dado en un juicio, sino de someter lo dado a juicio" (p. 25). Lo que se afirma o confirma es su valor. "La crítica es un juicio de valor intersubjetivo " (p. 27) que se entrelaza, de ese modo "con los más profundos, más esenciales y también más misteriosos aspectos del ser humano" (p. 29), a saber: que nuestra existencia está sometida a normas -y no sólo a normas morales- .

Planteada desde un humanismo radical (vf, 113 p. ej.) desplegada en la trilogía de una crítica ante-predicativa, en palabras y científica (p. 45, 53. 66) preocupada por las instancias críticas del progreso (p. 79 y 84) y la unilateralidad de las concepciones normativas contemporáneas (p. 149), esta obra de Kwant concluye con un examen de la crítica en la educación (p. 159), la democracia (p 165) y la Iglesia (p. 172), que remata a su vez en un examen de la crítica irrespetuosa, que como pérdida de la sensibilidad de los valores que trata propone la crisis crítica de su propio objeto.

Escrito en un lenguaje claro, preciso, este libro cuya lectura recomendamos, se constituye en una pieza fundamental para el conocimiento y la comprensión de la filosofía del diálogo.


Traducción  del original neerlandés Mens en Kritiek de Francisco Carrasquer. Ed. Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1968.